Capra pyrenaica.  (Cabra montés)

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Capra pyrenaica - Cabra monts
 
FICHA TÉCNICA:  Capra pyrenaica.
Fecha: 16 de Noviembre de 2008
Autor de la fotografía: Antonio  Velázquez
Philum: CHORDATA
Clase: MAMMALIA
Orden: ARTIODACTYLA
Familia: BOBIDAE
Genero: Capra
Especie: Pyrenaica
Nombre común: Cabra montés
Tipo de animal: Mamíferos
Municipio: Órgiva
Comarca: Las Alpujarras
Estación: Otoño
Espacio Natural: Sierra de Lújar
Endemismo: Ibéricos
 

Descripción de la Fotografía

  • Contraluz de cabra montés con su cría del año.
  • Hecha al rececho en Sª de Lújar.

Descripción de la especie


La cabra montés es un bóvido, rumiante de cuerpo mazizo que alcanza hasta los 110 kg de peso en el caso de machos adultos.

Ambos sexos llevan cuernos, poco desarrollados en el caso de las hembras.

Los machos adultos poseen grandes cuernos curvados hacia atrás a la vez que forman una suave espiral. En los cuernos quedan marcados los anillos de crecimiento que permiten averiguar la edad del ejemplar.

La pezuña de la cabra, totalmente adaptada para moverse entre riscos tiene una zona exterior dura y otra interior blanda lo que le permite un perfecto agarre en diferentes tipos de  suelo.



Distribución general


En la Península existieron cuatro subespecies de Capra pyrenaica. La subespecie tipo, C. pyrenaica pyrenaica vivía hasta el cambio de siglo en el P. Nacional de Ordesa, donde en 2002 murió de forma accidental el último ejemplar de "bucardo". La subespecie C. pyrenaica lusitanica vivía en Galicia y norte de Portugal y también se extinguió.

Actualmente quedan dos subespecies, C. pyrenaica victoriae en Gredos y Sistema Central y C. pyrenaica hispanica que es extiende por todas las sierras del arco mediterráneo español desde Beceite y Tortosa hasta la Sª de Cádiz, llegando por interior hasta la Sª de Cazorla y Segura y Sª Madrona.

Abundante en la actualidad en todos esos sistemas montañosos.

Sirva como dato que a principios del siglo XX los viajeros-exploradores-cazadores Chapman y Buck tuvieron serias dificultades para encontrar cabras monteses en Sª Nevada, donde en la actualidad son muy comunes.



Hábitat


Zonas montañosas, desde pastizales y paredes y canchales del piso Crioromediterráneo en las cumbres de Sª Nevada hasta el Termomediterráneo del nivel del mar.

Durante el invierno descienden de las cotas más altas hasta pastos descubiertos de nieve.



Comportamiento


En el otoño e invierno se ven grupos formados por machos adultos y hembras, durante el celo que se extiende de noviembre a diciembre.

El resto del año los machos adultos ocupan las cotas más altas y las hembras y crías las zonas inferiores, aunque pueden verse machos junto con las hembras casi todo el año.

Su actividad es básicamente diurna en zonas tranquilas aunque a menudo usan las horas del amanecer y crepusculares para acceder a lugares más expuestos.

Las hembras con chivos suelen ocupar las zonas más bajas de las sierras con alimentos más nutritivos y llegan a meterse en cuevas y repisas para protegerse del frío invernal.

Herbívoro estricto, durante el final de verano busca con avidez las higueras para alimentarse de los frutos, especialmente las hembras con chivos.



Localización en Granada


Presente en las grandes sierras, desde Sª de Castril a Sª de Baza, Sª Nevada, Sª de Lújar, Sª Alhama, Tejeda y Almijara.

El área de distribución llega hasta la Costa en la zona de Faro Sacratif-Albuñol y Maro-Cerrogordo. En este último enclave se encuentran los ejemplares menos ariscos y es fácil acercarse a ellos.



Especies similares


No hay.



Estatus


Catalogada como "vulnerable".

Posiblemente los mayores peligros le vienen de la incapacidad de hacer buena gestión de los espacios protegidos donde vive. En 1988 se produjo en Cazorla una epidemia de sarna sarcóptica que diezmó la población existente. Según los gestores del Parque Natural existía una población de unas 10.000 cabras, y lo cierto es que en zonas de fácil acceso se podían ver auténticos rebaños de más de 200 ejemplares en un rato, lo que da idea del exceso de población existente. Estas condiciones de superpoblación, junto con la existencia puntual de ganado doméstico portador de la enfermedad y de altas densidades de otros herbívoros como gamos, ciervos, y muflones, posiblemente dieron lugar a unas condiciones ideales para el desarrollo de una plaga que dejó la población de cabras en menos de 300 ejemplares. En los espacios protegidos en que no existen grandes depredadores es imprescindible llevar un control numérico de las poblaciones de herbívoros aunque esto esté mal entendido por una parte de la ciudadanía.


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