Revista (Blog)

 
FAUNA
8 de Noviembre de 2009
EL ÁGUILA PERDICERA EN GRANADA
FAUNA | Antonio Velázquez  
 

El Águila Perdicera es una de nuestras grandes águilas.

Su ubicación taxonómica está actualmente en debate, habiéndose propuesto recientemente su clasificación como "Aquila fasciata" a raíz de dos estudios genéticos que la relacionan con Águilas Reales e Imperiales...



Autor: Víctor Fernández

Fotografías: Antonio Velázquez

  Águila perdicera


EL ÁGUILA PERDICERA EN GRANADA

  

Aquila fasciata

Hieraaetus fasciatus



SITUACIÓN EN LA PENÍNSULA IBÉRICA

A nivel europeo la población española representa entre el 70 y el 80% de la especie, con una estima tras el censo de 2005 de entre 733 y 768 parejas. Poblaciones menores ocupan el extremo sur de Francia, noroeste de África y el mediterráneo oriental.

El área de distribución mundial se extiende desde el entorno mediterráneo hasta el sudeste asiático.

En suma, la población de la Península Ibérica es la más importante del Paleártico.


Como todas las grandes rapaces son especies de larga vida, tardando de cuatro a cinco años en llegar al estado adulto, hacen una sola puesta anual, habitualmente de dos huevos y los pollos mantienen durante varios meses un contacto cercano con el territorio donde han nacido. Posteriormente se dispersan y hasta que se hacen adultas vagan por lo que se llaman "zonas de dispersión".

Esta es una estrategia típica de grandes predadores, basada en escasa fecundidad y un largo proceso de aprendizaje y maduración de varios años hasta asentarse en un territorio vacante. La mortalidad en esta fase es relativamente alta por causas naturales descendiendo conforme llegan a la fase adulta y comienzan a reproducirse.


Como otras grandes águilas, éstas son muy territoriales, ocupando áreas de 20 a 100 km2 cada pareja, donde no dejan que nidifiquen otras de la misma especie.

Además en el caso de la perdicera existe cierta competencia directa con el Águila real por las zonas de reproducción y de caza, puesto que sus espectros alimenticios coinciden sobre varias presas.

Salvo casos puntuales la presa más importante para

ambas especies es el conejo, condicionando la abundancia de éste en buena medida el éxito reproductor de ambas especies. En zonas con escasez de conejo se basan en otros recursos como son perdices, palomas, liebres, incluso lagartos en el caso de la perdicera.

Las perdiceras predan sobre una amplia variedad de presas, con cierta preferencia sobre las aves a lo largo de todo el año, capturando palomas, perdices fundamentalmente pero también más ocasionalmente córvidos y otras aves. El otro recurso fundamental es el conejo, en función de su abundancia local y las condiciones del medio. Éste puede suponer alrededor del 40% de las presas. Los lagartos son ocasionales y la alimentación de carroña también está documentada como excepcional.

Las escasas ocasiones que se ha documentado su predación sobre cernícalo, gavilán, azor, y zorro permiten calificarla como un superpredador.

Podríamos decir que son generalistas, adaptables a la disponibilidad de recursos, y escogen con mayor frecuencia las presas más abundantes, efecto éste más marcado en el caso de los juveniles que en los adultos, los cuales a la vez de mantener territorios fijos tienen más tendencia a cazar un espectro amplio de presas, en general con más aves y menos conejo.



DISTRIBUCIÓN


En la Península Ibérica la perdicera está asociada al paisaje mediterráneo, faltando en el tercio noreste y siendo más abundante cuanto más al sur y al este.

Existen parejas reproductoras en Álava, La Rioja, Navarra, y Castilla-León, pero el grueso de su población se extiende al sur y este de estas regiones.

Andalucía cuenta con la población numéricamente más importante, con una estima de entre 270 y 310 parejas censadas en 2002. Este censo supera otros anteriores posiblemente debido a una mejora en la cobertura del mismo más que a una tendencia creciente.

En general la tendencia ha sido regresiva en los últimos años en toda la península pero especialmente en la mitad norte donde se ha constatado su desaparición de numerosos territorios. En cambio las poblaciones de zonas más meridionales como Málaga y Granada parecen estar en condiciones estables o incluso crecientes.

REPRODUCIÓN


La perdicera utiliza para criar roquedos de pequeño a mediano tamaño en función de su disponibilidad. No necesita de grandes paredes verticales para ubicar sus nidos.

Su necesidad básica es de pequeñas repisas o grietas en lugares poco transitados donde pueda pasar desapercibida. En ocasiones los nidos son fácilmente accesibles, incluso a pié. Esta característica ha hecho que en el siglo pasado se llegara a robar las presas, conejos y perdices, que los adultos llevaban al nido amarrando el pico a los pollos para que no las pudieran comer.

En general la perdicera instala sus nidos en las zonas periféricas de las sierras, entre los 400 y los 800 metros de altitud, aunque se han descrito ubicaciones de nido hasta los 1.500metros de altitud, así como en acantilados marinos.

Puede empezar las puestas, especialmente en el sur y levante tan temprano como el mes de enero, y habitualmente pone dos huevos. Los pollos permanecen unos 60 días en el nido hasta su primer vuelo y son alimentados casi exclusivamente por la madre, limitándose el padre a aportar las presas durante la crianza.


El nido es de dimensiones muy variables en función del tamaño de la cornisa, y está compuesto por restos de materiales vegetales que los adultos aportan al mismo desde el mes de octubre hasta que vuelan los pollos. Se ha documentado una larga lista de especies vegetales aportadas, desde olivo, encina, esparto, retama, etc., cuyo fin último se desconoce. El aporte de ramas de pino resinero "Pinus pinaster" parece ayudar en la lucha contra los dípteros parásitos "Protocalliphora spp."que pueden llegar a debilitar seriamente a los pollos.

La productividad por parejas es bastante variable en un gradiente relacionado con la temperatura media de las zonas en que viven, citándose desde 0,36 pollos por pareja y año en Burgos y 1,3 en Granada, siendo éste índice el mayor registrado en la Península Ibérica.

Es habitual que una pareja posea más de tres o cuatro nidos en su territorio, los cuales va alternando con los años. Se desconoce la causa de esto pero entre las hipótesis barajadas está la de evitar los parásitos hematófagos como los citados, cuyas fases larvarias quedarían en el nido recién usado.



ZONAS DE DISPERSIÓN

Una vez que los pollos han abandonado el nido pasan el verano con los adultos aprendiendo a cazar y recibiendo de éstos presas muertas que les ayuden a completar su desarrollo.

El seguimiento de varios juveniles en los últimos años mediante sistemas de marcaje seguidos por satélites ha permitido conocer las áreas donde pasan la mayor parte del tiempo de su vida juvenil hasta que alcanzan el estadio subadulto con tres años de edad. Estas áreas tienen en común la abundancia de presas, básicamente conejo, liebre y perdiz, y un cierto alejamiento de territorios de cría de parejas adultas. Habitualmente se trata de zonas de agricultura extensiva, de secano, con matorrales, campiñas poco arboladas y relativamente llanas.

El seguimiento mediante radiomarcaje de varios juveniles procedentes de nidos del Levante peninsular, Cataluña, Comunidad Valenciana y Murcia, ha permitido obtener abundante información acerca de la dispersión juvenil, descubriendo que en sus primeros años suelen permanecer en zonas tan alejadas de su origen como La Rioja, montes de Toledo, Sierra y campiña de Cádiz, secanos de Lérida, Albacete, Sierra Morena, y otros.

En algunos casos estas aves procedentes del Levante se emparejan y se asientan para reproducirse en zonas cercanas a las citadas de dispersión, muy alejadas de su territorio natal. Esto confirma la escasa filopatría de la perdicera (tendencia a volver a su área de origen al llegar a la edad adulta).

Los estudios genéticos realizados a partir de muestras de sangre de los juveniles controlados dan resultados en la misma dirección, indicando que hay muy poca variabilidad genética entre aves de distintas zonas de la Península, lo que confirma que existe intercambio frecuente de ejemplares entre las distintas zonas.

Por lo tanto, solo una estrategia de ámbito global, al menos dentro de la Península Ibérica tiene sentido a la hora de proteger a la especie.



AMENAZAS


El águila perdicera tiene mala prensa entre el sector de la caza y las explotaciones cinegéticas. Todos los años se encuentran numerosos ejemplares tiroteados, aunque obviamente se localizan muchos menos de los que realmente se han matado de esta forma.

Con todo, la principal amenaza para las perdiceras son los tendidos eléctricos. Su tendencia a observar desde posaderos la lleva a menudo a usar los postes de alta y media tensión y se producen numerosas electrocuciones. Al entrar o salir del posadero el ave puede contactar con un cable a la vez que con el apoyo quedando electrocutada.

EN GRANADA


Nuestra provincia mantiene uno de los núcleos más importantes y estables de reproductores de Águila perdicera. En el año 2003 se concluyó un estudio de identificación de las zonas de dispersión juvenil. Existen tres áreas destacadas que son las Dehesas de Loja y Salinas, el Temple y la Vega de Granada, y Huelma y Guadahortuna. En estas tres zonas era frecuente la observación de águilas perdiceras y reales con plumaje juvenil e inmaduro, y tienen en común ser cotos de caza menor con abundancia de presas, básicamente conejo, liebre y perdiz.

En algunas áreas de estas zonas de dispersión la abundancia de tendidos eléctricos hacen que puedan convertirse en un auténtico sumidero de ejemplares, como se pudo comprobar en el citado estudio, donde se constató la muerte por electrocución de al menos diez perdiceras y nueve reales en los cinco años de estudio. La ausencia de protección para las aves en las torres de apoyo de esos tendidos y la abundancia de éstos nos lleva a pensar que realmente constituyen un peligro muy importante. Se cita en ese estudio que un solo poste situado en la comarca del Temple provoca la muerte de dos perdiceras, tres búhos reales y otras rapaces ¡cada año!.


Otro factor importante en algunas de estas zonas de dispersión es la reciente roturación de numerosas tierras cubiertas de matorral y su transformación en cultivos de olivar, con la consiguiente disminución de las poblaciones de conejo. Este tipo de transformación lleva aparejada la instalación de numerosos tendidos eléctricos hasta los pozos que cada finca perfora para obtener agua de riego, produciéndose por tanto no solo un cambio de uso del suelo sino además un aumento del riesgo de muerte de las aves que usan los postes y del riesgo de chocar con tendidos. En la zona de Cacín, en el Temple, este efecto es realmente muy llamativo.

Resumiendo, las zonas de dispersión juvenil son las áreas donde viven hasta la edad adulta y mantienen una población que podríamos llamar de reserva que permite cubrir las bajas que se producen en las parejas reproductoras, siendo por lo tanto esencial su conservación.



FUENTES

  

Elaborar una lista exhaustiva de lo publicado sobre Águila perdicera sería difícil dado que es una de las especies más estudiadas, especialmente en la provincia de Granada por lo que esta lista, con perdón de autores no citados solo puede ser un breve resumen, al cual habría que añadir datos propios y de otros autores que no se citan.

Una bibliografía muy completa se puede encontrar en: http://www.vertebradosibericos.org/aves/bibliografia/hiefasbi.html


Águila Perdicera: hacia una estrategia de conservación global. Cadahía, L. y otros. Quercus 264, 2008.

Purroy, F. Fauna navarra en peligro de extinción. Ediciones y libros, 1974.

Arroyo, B., Ferreiro, E., Garza, V. (1990). Inventario de la población española de Águila Perdicera Hieraaetus fasciatus y sus áreas de cría. ICONA. Madrid


Balbontín, J, Penteriani, V., Ferrer, M. (2000). El águila perdicera en Andalucía: situación actual y tendencias en las áreas  de reproducción y de dispersión juvenil. Sevilla: CSIC/Junta de Andalucía.


Bautista, J., Gil-Sánchez, J.M, Martín, J., Otero, M. ,Moleón, M. (2004). La dispersión del águila real y el águila perdicera en Granada. Quercus, 223: 10-15.


Gil-Sánchez, J.M (2000). Efecto de la altitud y de la disponibilidad de presas en la fecha de puesta del Águila-Azor Perdicera (Hieraaetus fasciatus) en la provincia de Granada (SE España). Ardeola, 47: 1-8.


Moleón, M., Gil-Sánchez, J. M., Real, J., Sánchez-Zapata, J. A., Bautista, J., Sánchez-Clemot, J. F. (2007). Ecología trófica de las águilas-azor perdiceras Hieraaetus fasciatus territoriales durante el periodo no reproductor en la Península Ibérica. Ardeola, 54 (1): 135-143.

Ontiveros, D., Caro, J., Pleguezuelos, J. M. (2008). Green plant material versus ectoparasites in nests of Bonelli's eagle. Journal of Zoology, 274 (1): 99-104(Fuente:


Real, J., Mañosa, S., Codina, J., Del Amo, R. (1996). Primeros datos sobre dispersión del Águila perdicera. Quercus, 122: 25.


Enciclopedia Virtual de las Aves de España y Sociedad Española de Ornitología)


Monografía y censo 2005: http://www.seo.org/media/docs/Perdicera%20monografia.pdf
 
 
 



13 de Febrero de 2009
LAS AVES
FAUNA | Víctor Fernández  
 
Aves Granada Natural  
La provincia de Granada posee ecosistemas de altas cumbres y costeros, así como estepas, bosques de robles, encinares, pinares naturales, matorrales mediterráneos de muchos tipos, roquedos, embalses, lagunas litorales, etc. Esta gran variedad de formas de vegetación (las formaciones vegetales) y de suelos, atesoran una flora (las especies de plantas) de una riqueza singular con multitud de especies desde escasas a únicas a nivel mundial.

En el caso de la fauna, la capacidad de adaptación de los animales a distintos ecosistemas y los medios de que disponen para desplazarse hace que no existan especies endémicas, lo cual no significa que no tengan interés. Aún siendo pues la fauna menos "brillante" que la flora, podemos disfrutar de gran variedad de especies.

En esta primera entrega trataremos algunas características de las aves para ir poco a poco profundizando en diferentes aspectos.

 

REGISTRO FÓSIL

 

En la historia del estudio de las aves hay una fecha que sobresale sobre las demás. En el año 1861, en una mina de pizarra de Baviera, Alemania, donde se extraía esta roca para su uso en litografía (gracias a su finísimo grano) un cantero encontró el primer fósil conocido de lo que enseguida se llamó "Arquaeopterix litographica".
 
El nombre lo dice todo: Ala antigua -asociada a -roca litográfica. Y esto último es realmente lo que dio extraordinaria importancia al hallazgo. Si el fósil se hubiera encontrado en otro tipo de roca se hubiera clasificado como un ....reptil, porque tenía todos los rasgos de este grupo de vertebrados; tenía dientes encajados en los alvéolos de su mandíbula, tenía una larga cola ósea, tenía huesos mazizos, no alveolares como tienen las aves actuales, y carecía de quilla donde en las aves actuales se asientan los músculos de vuelo. Es decir, aparentemente era un "dinosaurio", pero en el finísimo grano de la pizarra estaban marcadas las improntas de las plumas que tuvo en vida. O sea, era un reptil que tuvo plumas, y por tanto alguna capacidad de regular su temperatura, y de volar, o al menos planear.

En otras palabras, cuando este "ave antigua" vivía se estaba ya empezando a conquistar el medio aéreo, el cielo y los árboles. Y de esto hace unos 150 Millones de años, período Jurásico de la Era Mesozoica.
 
 
DESCRIPCIÓN DE UN AVE
 
 
Si estudiamos el esqueleto de un ave encontramos que todo en él es un compromiso entre la solidez necesaria para soportar potentes músculos de vuelo, los despegues y aterrizajes, y la ligereza necesaria para poder levantar ese cuerpo y mantenerlo en el aire con el mínimo esfuerzo energético.

Para ello tienen, y hablamos de una ave hipotética, un fuerte esternón óseo donde se anclan los músculos de vuelo, una cintura pelviana soldada donde se asientan los huesos de las patas, unos bien desarrollados huesos de las extremidades anteriores, húmero, radio y cúbito, que siendo la estructura del ala, anclan las plumas que son la esencia de su capacidad de vuelo. Y además de todo esto, la mayor parte de esos huesos largos citados son casi huecos, ligerísimos, casi como tubos de fina pared, con el interior formado por trabéculas, refuerzos entre las paredes que les permiten ser fuertes a la vez que muy ligeros de peso.

Pie de figura:
Se muestra un corte transversal del tórax de un ave en actitud de vuelo. Al batir las alas, los músculos pectorales tiran del húmero produciendo la bajada rápida que produce elevación del cuerpo y avance. Al subir las alas actúan los músculos Supracoracoideos que tiran del húmero hacia arriba. Estos últimos músculos son de tamaño mucho menor que los pectorales porque el ala al subir permite el paso del aire oponiendo muy poca resistencia, al contrario que al bajar en que las plumas se cierran formando una lámina resistente al aire.

Sobre esta estructura ósea con formas y tamaños tan diversos como lo son los diferentes grupos de aves se ancla un sistema muscular de total correspondencia con la forma en que se desarrolla la vida de cada especie. Una gallinácea, de vida muy terrestre, como una gallina salvaje o una perdiz tienen un gran desarrollo de las extremidades inferiores, y una paloma torcaz tiene al contrario unos grandes músculos pectorales asociados a su potente vuelo. 
 
 
MECANISMO DE VUELO

 
Las formas de vuelo de las aves son muy diversas. Desde el vuelo batido potente de una paloma torcaz, el planeo de un buitre, el vuelo a vela de un aguilucho lagunero, el vuelo acrobático de un mosquitero, etc... Hay tantas formas de vuelo que serían larguísimas de enumerar, pero todas ellas tienen en común varias características asociadas a los caracteres morfológicos de las aves.
  
Son animales de cuerpo ligero o muy ligero. (Una cigüeña adulta pesa menos de 5 kg). Cuando lo necesitan, al comenzar el vuelo, extienden las alas consiguiendo una gran superficie de sustentación  en relación con su peso.

Con sólo estas dos características, más una musculatura adecuada, y un plumaje acorde con ella obtenemos un cuerpo que con ligero esfuerzo y usando leyes físicas puede mantenerse en el aire. Sumándole la capacidad para "sentir" el aire y reaccionar con el movimiento de las alas y la capacidad de adoptar diferentes posiciones de alas y cola acabamos obteniendo un animal capaz de "flotar" en el aire.
 

 
Pié de figura:
Se muestra el perfil esquemático del ala de un ave y se han dibujado las líneas imaginarias de las capas de aire. La curvatura del ala hace que por encima de ella el aire tenga que "apretarse", pasando más rápido, generando así una zona de mayor velocidad, y por lo tanto de menor presión, que provoca una cierta aspiración del ala hacia arriba, o sea, una fuerza de sustentación. Las plumas cobertoras del ala, infra y supracobertoras hacen que estas superficies de rozamiento del aire tengan perfiles suaves, no generando turbulencias sino corrientes estables.
 

En este esquema apreciamos porqué se mantiene en el aire un ave mientras planea (o un avión), y es porque el aire que pasa por la zona inferior del ala lo hace a menos velocidad que el que pasa por la zona inmediatamente superior (obligado por la curvatura del ala) y esto origina una fuerza vertical y hacia arriba que se llama de sustentación y le permite mantenerse en el aire.

El mecanismo por el que al batir las alas se produce un avance, es más complejo de explicar, pero en esquema se basa en que en el recorrido vertical que hacen las alas, las plumas de vuelo, especialmente las rémiges primarias, se cierran entre sí al bajar y se abren ligeramente al subir, a la vez que sus extremos se doblan haciendo que cada pluma haga el efecto de una pequeña hélice cuyo resultado conjunto es la propulsión hacia adelante.

Más complejo resulta explicar cómo un colibrí no sólo se mantiene en vuelo cernido sino que además es capaz de volar hacia atrás para separarse de la flor donde se ha alimentado, pero se basa en los mismos principios físicos aplicados a cuerpos muy ligeros y con gran sustentabilidad para su tamaño.

En el otro extremo está la gran capacidad de las grandes rapaces, especialmente las carroñeras, de mantenerse en vuelo durante horas, haciendo recorridos de centenares de kilómetros sin hacer un batido de alas. En este caso el mecanismo de vuelo con mínimo esfuerzo, solo el de tener las alas desplegadas y mover las plumas conforme lo pidan las corrientes de aire, se basa en su capacidad de encontrar y utilizar las corrientes ascendentes de aire (térmicas) y aprovecharlas para elevarse, saltar de una a otra térmica en vuelo ligeramente descendente y de esta forma, descendiendo suavemente mientras avanzan y remontándose en la térmica para ganar de nuevo altura y repetir la operación, hacer grandes desplazamientos con un mínimo gasto energético.

Existe una gran relación entre las formas de vuelo y las de alimentación, puesto que no dejan de ser un todo en las múltiples estrategias de las aves para sobrevivir. Así, un buitre puede estar una o dos semanas sin alimentarse y sin embargo salir diariamente a patrullar su territorio en busca de carroñas, puesto que su gran tamaño le permite acumular reservas, y su forma de vuelo requiere poco gasto energético.

En cambio, los colibríes son el paradigma de una técnica de alimentación muy exigente, pues su minúsculo tamaño les permite sobrevivir alimentándose de néctar de flores pero a la vez les condiciona a un ritmo muy acelerado de metabolización del alimento, por lo cual deben estar casi permanentemente alimentándose. Algo similar ocurre con nuestros más cercanos mosquiteros "Phylloscopus spp.", muy chicos, muy activos, alimentándose de presas muy pequeñas, de los cuales incluso se ha descrito recientemente que llegan a polinizar flores de una leguminosa lo cual es lo más parecido a lo que hacen los colibríes en las selvas tropicales con las flores de las bromeliáceas epifitas.
 
 
PRINCIPALES SENTIDOS
 
 
El mundo de las aves es un mundo visual, por encima de otros sentidos, las aves cazan con la vista, se orientan con la vista, hacen sus exhibiciones de celo para que otras las vean, etc...

Siendo todo lo anterior cierto, si lo repasamos debemos pensar que si bien localizan con la vista a sus presas gracias a una tremenda agudeza visual, especialmente en las aves de presa, la captura no solo depende de la vista sino de una capacidad de maniobrar en vuelo que evidentemente requiere de un desarrollado "tacto", no en el sentido que nosotros le damos, sino como la forma en que el ave en vuelo recibe a través de los sensores de sus vibrisas faciales, de las plumas del frente de su ala, de las presiones que note en las plumas de la cola, etc, en suma de la información del conjunto de sus receptores táctiles que su cerebro integra y le permite hacerse una composición de la perfección de su vuelo y por tanto reaccionar para conseguir llegar hasta su presa en el instante previsto, con la orientación perfecta, y a la velocidad  adecuada.

  • El sentido del tacto está también muy desarrollado en la zona del pico. Las aves con hábitos limícolas, que comen en suelos blandos, localizan con el pico los invertebrados enterrados, cosa que no debiera sorprendernos puesto que si tenemos oportunidad de tener una agachadiza o un correlimos en la mano podremos apreciar que el pico está recubierto por un tejido blando, lleno de células sensoriales que le permiten detectar las presas cercanas.
  • La agudeza visual de las aves es muy variable, desde escasa en aves canoras (loros) a muy aguda en rapaces, debido esto a que sus ojos son de gran tamaño y contienen un gran número de células sensibles a la luz.
  • Asimismo, el sentido del oído es de gran importancia. Sin lugar a dudas existen muchas especies de aves para las cuales el oído es esencial para capturar sus presas. Estamos hablando de las rapaces nocturnas, que localizan sus presas durante la noche usando básicamente el sentido del oído, muy desarrollado en ellas y secundado por su capacidad de ser muy silenciosas, consiguiendo esto mediante un plumaje peculiar donde los barbillones de las plumas son muy sedosos y se entrelazan de modo que el movimiento de las alas es absolutamente silencioso y no alerta a sus posibles presas. Es decir, se mueven en el silencio para cazar de oído.

  • El gusto es un sentido muy poco desarrollado en las aves, que poseen pocas glándulas gustativas en comparación con los mamíferos.

  • El olfato quizá sea al menos desarrollado de sus sentidos, dándose el caso de que las aves carroñeras carecen prácticamente de él.

No nos hemos olvidado del canto de las aves. Es comúnmente conocida la versatilidad de los cantos de las aves. En nuestra ornitofauna se puede decir que la mayor parte de las especies en algún momento de su vida emiten señales sonoras. En un extremo estarían los buitres, que solo graznan a veces durante la cópula y cuando se disputan un lugar en la pitanza, y  en el otro las aves forestales, como pinzones, ruiseñores, ó mirlos, que han hecho de su canto una forma esencial de comunicación, usada para establecer sus territorios, para atraer a su pareja, para comunicarse con sus congéneres en suma.


Como no podía ser de otra forma, existen ejemplos variados, y a veces aparentemente contradictorios de la importancia que cada uno de los sentidos tiene para las aves que habitan en los diferentes ecosistemas, y así encontramos algunas aves dentro de la espesa selva tropical que en vez de comunicarse con cantos como parece lógico en un lugar de visibilidad muy reducida, llaman la atención de sus congéneres mediante exhibiciones visuales espectaculares ayudadas por su plumaje (aves del paraíso). Y en el caso opuesto, aves que viviendo en campo abierto en vez de mostrar un sencillo o llamativo display visual (avutardas) con el que se mostrarían a sus congéneres, optan por cantos potentes, reiterados, lanzados en vuelo alto y sostenido (alondras). Todos los mecanismos que se nos puedan ocurrir, en todas las direcciones, los han puesto en marcha las aves para superar los retos de la supervivencia...


EL PLUMAJE
 

Como indicamos al comienzo, si algo caracteriza a las aves es el plumaje, esa cobertura de la piel exclusiva de ellas, que les da protección, camuflaje y detectabilidad, y sobre todo, una amplia superficie de sustentación que les permite volar. Las aves tienen varios tipos de plumas diferentes en cada zona de su cuerpo y con funciones distintas.

En la mayor parte del cuerpo, envolviendo cabeza, cuello, dorso, pecho, vientre, tienen plumas de contorno, que recubren la piel y dan forma al ave. Estas son plumas de raquis ligeramente curvado, cortas, muy flexibles, en general con una pluma suave en su base llamada hiporraquis con funciones de aislamiento y de suavización de las superficies facilitando el vuelo y según las especies con funciones de exhibición.

En las alas tienen plumas remeras, "rémiges", primarias hacia el extremo, secundarias en el centro del ala, y terciarias más cerca del cuerpo. Estas rémiges están recubiertas desde el borde de ataque del ala por cobertoras, que cubren los raquis y que tienen tamaño más corto conforme nos acercamos al borde anterior del ala, donde justo que recubren la piel.
Por debajo del ala están unas plumas llamadas infracobertoras, que ayudan a suavizar el perfil inferior del ala dando la curvatura adecuada para una mejor sustentación.
 
 
 
 
Las plumas son estructuras muertas, de queratina, que se degradan con el tiempo y por tanto deben ser cuidadosamente mantenidas para que entre una muda y otra puedan cumplir sus funciones. Para ello las aves tienen unas pautas de limpieza, peinado, engrasado, baños de arena, baños de agua, esenciales para mantener el plumaje en buen estado.


LA MIGRACIÓN
 
 
Como habitantes de todo el planeta, incluyendo el continente antártico, las aves deben adaptar su modo de vida al lugar en el que viven, y puesto que llegan allí donde existen recursos alimenticios accesibles en una estación del año, en su modo de vida es esencial migrar, moverse estacionalmente de unas a otras áreas en busca de alimento.

Las migraciones siguen teniendo una parte esencial de misterio. Se sabe que usan diferentes referencias, como el sol, las estrellas, los campos magnéticos terrestres, así como su conocimiento, por experiencia de otros años de los paisajes que atraviesan, y los diferentes tipos de aves migrantes usan estas referencias en distinta medida.

El ejemplo más extremo de migrante puede ser el Charrán ártico, que llega al círculo polar ártico a reproducirse y en el invierno boreal va a invernar hasta las costas antárticas. Debe tener unos buenos mecanismos de orientación posiblemente estelares un ave que solo toca tierra para reproducirse y pasa el resto del año en el océano.

Distinto sería el caso de cualquier insectívoro forestal europeo, como puede ser el petirrojo. Solamente volando hacia el sur y parando donde haya matorrales y/o bosques, los petirrojos holandeses alcanzarán las zonas de invernada de Andalucía en varios vuelos nocturnos orientándose por la luna o las estrellas.

El uso durante la migración de la experiencia de años anteriores es de gran importancia, y esto es especialmente evidente en las aves más longevas, como pueden ser grullas, o ánsares, que año tras año recorren los mismos lugares en su ruta migratoria, sea de día o de noche, para acabar llegando a sus cuarteles de invierno.
 
 
ADAPTACIONES
 

Las adaptaciones de las aves para desenvolverse en su ambiente no deben ser mayores ni más sofisticadas de las que tenga cualquier otro animal o vegetal, pero para nosotros son más accesibles, más fáciles de observar. Difícilmente podemos evaluar las razones fisiológicas que impulsan a un pino a tener hojas aciculares, aunque entendamos las ventajas de ello,  pero en cambio sí que podemos VER cómo las patas palmeadas de un ánade o los dedos lobulados de un zampullín le ayudan a nadar y bucear con destreza. Cuando uno tiene la oportunidad de tener en la mano un zampullín y observa la forma de sus dedos, aplastados en forma de lámina como si hubieran sometidos a una prensa, y la posición de sus patas, a popa, como estaría situado el propulsor más eficaz, identifica inmediatamente la UTILIDAD de esa adaptación a la vida  acuática. El zampullín, está tan adaptado a la vida acuática que no sabe andar en tierra, se desplaza reptando, prácticamente incapaz de mantenerse en pié.
 
Quizá esa facilidad que tienen las aves para mostrarnos sus peculiaridades sea una de las causas de que haya en el mundo tanta afición por su estudio. Dada la gran variedad de especies de aves existentes, no debería sorprendernos que hayan inventado diferentes modos de resolver los mismos problemas.

Hay aves buceadoras que tienen plumajes impermeables entre el cual queda una capa de aire que les aporta el necesario aislamiento para poder bucear en aguas frías, como pueden hacer eiders y frailecillos, y otras que al contrario, tienen plumajes poco impermeables que se empapan cuando bucean y les obligan a secarse al sol tras alimentarse, como les ocurre a los cormoranes y las anhingas.

Encontramos aves que vuelan bajo el agua, moviendo las alas como harían en el aire, como hacen los frailecillos y los pingüinos, y otras que al bucear se propulsan con las patas como los somormujos , zampullines, patos, colimbos...

Encontramos aves tan dependientes del agua que ya no vuelan, como el alca gigante, extinta en tiempos históricos, o el cormorán áptero de las Islas Galápagos. En realidad no es áptero, porque tiene alas, pero estas están tan atrofiadas que no le sirven para volar. Se ha adaptado a una vida para la cual no las necesita.

También conocemos aves que han perdido la capacidad de volar y viven en tierra firme. Algunas de ellas se han extinguido, como el Dodo de la isla Mauricio, y otras viven en la actualidad como avestruces, emús, ñandús, kiwis, etc. Parece que los ensayos de la naturaleza en el sentido de simplificar estructuras, reduciendo las alas y viviendo sin volar han sido frecuentes, algunos siguen  siendo exitosos en la actualidad, y otros por diversas razones, entre las que destaca la feroz presión humana, han tenido menos suerte.

Pero de esto hablaremos más adelante...(Continuará)


Fuentes:

  • El libro de las aves de España. Ed. Selecciones del Readers Digest, 1972.
  • Guía de campo de las aves de España y Europa. Ed. Omega, 1973.
  • Handbook of the birds of the world. Ed. Lynx, 1994.  

 

 
 
 



22 de Diciembre de 2008
Mariposas diurnas
FAUNA | Jose Antonio Díaz  
 
Parnassius apollo ssp nevadensis 1 Granada Natural  

Se crea esta breve guía para que el lector de las fichas de mariposas tenga unas nociones básicas, que le permitan la comprensión de las descripciones y textos incluidos en las mismas.

 

 

 

 
 
 
LOS INVERTEBRADOS

Sencillamente son aquellos animales que no poseen huesos. Dentro de los invertebrados hay varios tipos de animales, pero los más extendidos y con mayor número de especies son los insectos que representan el 85% de la vida animal pluricelular de nuestro planeta.
 
 
LOS INSECTOS

Son parte fundamental de vida terrestre y subaérea, aunque algunas especies se han adaptado para pasar la fase larvaria bajo el agua, como es el caso de las libélulas (Odonatos), popularmente conocidos como libélulas y algunas especies de escarabajos (Coleópteros) incluso viven en el agua.

Los insectos son animales invertebrados que poseen una serie de características especiales como son:

  • Tienen el cuerpo dividido en tres partes: Cabeza, Tórax y Abdomen
  • Tienen tres pares de patas que se insertan en el tórax.
  • Por lo general poseen uno o dos pares de alas (aunque a veces pueden estar atrofiadas).
  • En la cabeza se insertan un par de antenas, que pueden tener morfologías muy diversas.
  • Poseen un esqueleto externo o exoesqueleto, compuesto por una sustancia denominada quitina.
  • Se reproducen mediante huevos.
  • Todos pasan por una fase larvaria antes de transformase en imagos o adultos. Al proceso de transformación se conoce como metamorfosis.
  • El sistema de respiración es mediante tráqueas.
 
LAS MARIPOSAS O LEPIDÓPTEROS

Las mariposas son invertebrados que pertenecen a la Clase de los insectos. El nombre científico de estos animales es el de Lepidópteros que significa: “alas cubiertas con  escamas”. (Lepido=escama y Pteron=ala). Gracias a esta característica es fácil identificar a las mariposas del resto de insectos.

Se estima que en el mundo existen más de 200.000 especies de lepidópteros, siendo más frecuentes, con mayor abundancia y número de especies en los climas templados y tropicales. Aún hoy día se describen nuevas especies cada año.

Los lepidópteros pueden separarse en dos grandes grupos conocidos como:
  • Rapalóceros o mariposas de actividad diurna y
  • Heteróceros o mariposas de actividad nocturna, vulgarmente conocidas como polillas.
Además de presentar comportamientos distintos, también es fácil de diferenciarlas por el tipo de antenas que poseen,  siendo muy variables en las polillas filiformes, plumosas, aserradas (nunca terminadas en maza); mientras que las mariposas diurnas presentan antenas filiformes terminadas en maza. No obstante conviene aclarar que existen Heteróceros que se han adaptado y poseen hábitos diurnos, como por ejemplo, en el caso de la familia Zygaenidae.

En la Península Ibérica existen unas 2.400 especies de Heteróceros y sólo unas 230 de especies diurnas o Rapalóceros.

En Granada tenemos presentes unas 140 especies de mariposas diurnas.
 
 
ANATOMÍA DE UNA MARIPOSA

Como todos los insectos las mariposas adultas o imagos, deben presentar unas características básicas:
  • Tres pares de patas estarán presentes (si bien hay familias, como por ejemplo la Nymphalidae, en que el primer par de patas está atrofiado, que dan la sensación de poseer sólo dos pares o cuatro patas).
  • Tienen dos pares de alas recubiertas de escamas.
  • Posee el cuerpo segmentado en tres partes principales: cabeza, tórax y abdomen.
 
 
En la Cabeza se instalan las antenas, un par de ojos compuestos, los palpos y el aparato bucal, en el que destaca la espirotrompa. Por lo tanto en esta área se instalan los órganos sensoriales y de alimentación de la mariposa. Las antenas proporcionan la orientación necesaria para el correcto vuelo, la espirotrompa es un órgano succionador de néctar, base de la alimentación y que en posición de reposo se encuentra enrollada. En los palpos o apéndices bucales se localiza el olfato.

El Tórax  está compuesto tres segmentos en cada uno de los cuales se inserta un par de patas. Estos tres segmentos son el Protórax, inmediatamente después de la cabeza y en el que se inserta el par de patas anterior, el Mesotórax con el segundo par de patas y las alas anteriores y finalmente el Metatórax, en el que se insertan el último par de patas y las alas posteriores.

 
 
El Abdomen está formado por diez segmentos, de los cuales los cuatro últimos contienen los órganos sexuales, aunque también parte del sistema respiratorio, circulatorio y digestivo. En los laterales de los primeros segmentos abdominales existen unos pequeños agujeros, llamados opérculos o estigmas, que son la salida de las tráqueas o aparato respiratorio. En el extremo del abdomen está el aparato genital, existiendo diferencias entre los machos y las hembras. Siendo de aspecto globular en las hembras y estrecho en los machos.


ANATOMÍA DE LA ORUGA Y LA CRISÁLIDA

La oruga es la fase larvaria de las mariposas. Se encuentra dividida en cabeza, tórax y abdomen.

 
 
En la cabeza se encuentran los ojos, antenas en algunas especies, el aparato masticador con unas poderosas mandíbulas trituradoras. Conforme se alimenta la oruga va creciendo, lo que obliga a que esta mude varias veces su exoesqueleto, antes de pasar a la siguiente fase de pupa o crisálida.

En los segmentos torácicos poseen tres pares de patas verdaderas usadas principalmente durante la alimentación. En el primer segmento existe un opérculo que comunica con las tráqueas o aparato respiratorio.

Los segmentos abdominales poseen falsas patas denominadas propodios. Se sitúan normalmente entre los segmentos 3 a 6 y el número 10. Tienen cierta capacidad de hacer ventosa sobre las hojas y tallos de la planta nutricia. El último segmento es conocido como anal y es en el que se sitúa la cloaca. Existen una serie de opérculos en los ocho primeros segmentos. En estos segmentos también se encuentra el aparato digestivo de la oruga. Pueden presentar pilosidad en su cuerpo con funciones tanto sensoriales como protectoras. En muchas ocasiones esta puede ser urticante e irritante.

La crisálida es la estructura orgánica en la que se produce el proceso de metamorfosis de las mariposas. Poseen una envoltura externa que puede consistir en un capullo sedoso o bien en una envoltura quitinosa, de diversas morfologías y tamaños en función de la especie. En uno de los extremos poseen una especie de apéndice conocido como cremáster y que sirve para fijar la crisálida.

Las crisálidas pueden ubicarse suspendidas o sujetas a hojas y tallos de las plantas, mediante hilos de seda. También es frecuente encontrarlas entre la hojarascas, algunas especies incluso pupan bajo tierra, como por ejemplo la procesionaria del pino. Los colores de la crisálida son muy a menudo crípticos (camuflaje), esta capacidad de mimetismo es su única defensa.

 
 
 
 
 
IDENTIFICACIÓN DE LAS MARIPOSAS

Antes de empezar conviene aclarar que no siempre es posible identificar la especie a la que pertenece una mariposa, a simple vista. En algunas ocasiones debemos recurrir a lo que se denomina la genitalia o análisis del aparato reproductor de los individuos. Esto ocurre con cierta frecuencia en mariposas de pequeño tamaño que son externamente muy parecidas. En algunas ocasiones podemos discriminar entre especies parecidas por el hecho de que vivan en ecosistemas diferentes y por tanto no exista la planta nutricia de una de las especies, por lo tanto es posible eliminar alguna de las posibilidades, en función de la distribución geográfica.

El carácter más visible y que permite el reconocimiento de una especie es la morfología y características de la superficie de las alas. Las alas de las mariposas son superficies membranosas tapizadas por escamas de colores. Esta estructura membranosa está soportada por una serie de venas y en general poseen forma de triángulo. El vértice de este triángulo que se inserta en el tórax es el área basal, el que se encuentra al final del abdomen es el ángulo anal y finalmente tenemos el ápice, que es el vértice que queda más alejado del cuerpo de la mariposa. Los tres lados de este triángulo se denominan costa, margen interno y margen externo.
 
 
 
Otras de las características más visibles de las alas son sus venas. Son especialmente usadas como puntos de referencia de la superficie alar. Cada una de las venas tienen un nombre propio que comienza por la letra V más un número, que varía en función de su posición. Se comienza a contar desde el margen interno. La primera vena que nos encontramos es la vena anal o V1. A partir de ella se numeran consecutivamente, hasta llegar a V8 en el ala posterior y V12 en el ala anterior. Como la familia Papilionidae no poseen la segunda vena y con el fin de mantener el orden en el resto de familias, se ha decidido que las dos primeras venas se denominen V1a y V1b, salvo los papiniólidos, que sólo tienen V1. Otra excepción aparece en los licénidos, en los que pueden faltar una o dos venas, pero siempre entre V7, V8 o V9.
 
Cada una de las áreas que se encuentran entre dos venas consecutivas, se denomina espacio y se nombra con la letra S (space) seguida por el número correspondiente a la vena inferior. Una superficie especial es la denominada celda. Es la única área de la superficie del ala limitada por todos sus lados, por venas.
 
 
A veces es útil usar una zonación de las alas en función de su cercanía a la base o al margen externo. No existen como en el caso anterior alguna estructura que nos permita establecer unos límites exactos. Sin embargo puede ser muy útil, para describir las diferentes especies, el usar una zonación de la superficie de las alas. De esta forma se han establecido las siguientes zonas: basal, discal, postdiscal, submarginal y marginal.
En el exterior de lo que es la zona membranosa del ala, de algunas especies, tenemos una serie de pelillos que se denominan fimbrias.
 
 
 
CLASIFICACIÓN DE LAS MARIPOSAS (En elaboración)

LAS MARIPOSAS EN GRANADA: ECOLOGÍA Y HÁBITATS (En elaboración)

LA CONSERVACIÓN DE MARIPOSAS (En elaboración)

CURIOSIDADES DE LAS MARIPOSAS (En elaboración)
 
 
 
Fuentes:

  • Juan Ramón Córdoba-Jose Manuel Sesma-Gabino Martín (2006): Mariposas en Libertad. Editorial: Publimarca  Ediciones.
  • María José Fernández-Arturo Baz (2006): Cuadernos del Campus, Naturaleza y Medio Ambiente Nº 3. Edita: Univ. Alcalá Henares, 2006
  • Antonio García-Jose Antonio López-Juan C. Fuentes(1998): Guía de Mariposas diurnas de la Zona Norte del Parque del Sureste. Edita: Asociación Ecologista del Jarama “El Soto”.
 
 
 
 
 



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